AZNAR, ESE HOMBRE SIN VERGÜENZA

Aznar es un hombre sin vergüenza…Y lo digo literalmente, en el sentido de que le falta pudor ( cosas de tener que evitar la Ley Mordaza, uno de sus legados morales )…

Y es que un señor al que Hacienda, la Hacienda gobernada por un Ministro que él nombró, le ha puesto una sonora multa, que se ha hecho de oro con Fazmatella SL, que ha sido relacionado con sonoros dictadores como Gadaffi, se permita salir y amonestar a los españoles, predicar el apocalipsis, bajo la falta de su bigote es difícil calificar con otro calificativo que no sea la falta de vergüenza absoluta…la impunidad y el desprecio hacia el ciudadano…

http://www.lasexta.com/programas/al-rojo-vivo/noticias/hacienda-multa-70400-euros-jose-maria-aznar-irregularidades-fiscales-2011-2012_2016041357236cf86584a81fd881d601.html

Ese es Aznar, y ese es el destino de los Ex de este país; hacerse comisionistas y trabajar, como también González, el ONE, para personas turbias y ganar dinero a expuertas…Ellos, que llegaron a la política con una mano delante y otra detrás…Y es que como dijo ese personaje: ellos han venido a la política para forrarse…Eso es la Transición explicada a nuestros hijos y a nuestros nietos para mayor bochorno nuestro…

Tanto monta, monta Tanto, Aznar y Felipe, Felipe y Aznar…Esa es la nauseabunda pinza que ha atrapado a este país…y que debemos deshacer ya!

( En la foto, cuando Aznar alardeaba de tener sólo un millón de pesetas, 6.000 euros, en el banco )

Aznar y su millón

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UN GOLPE

Sarmiento

El enorme golpe casi le revienta el ojo. No se lo esperaba y cayó al suelo todo lo largo que era. Inmediatamente recibió otro golpe en el costado derecho, y a continuación en el izquierdo. Y otro en la pierna. Había mucho polvo en el camino y no podía apenas ver. Escuchó relinchar al macho, y recordó que en las alforjas llevaba una hacha de cortar leña. Intentó levantarse pero no pudo. Además sentía un dolor inmenso en el ojo derecho, y al llevarse allí la mano sintió el líquido viscoso de la sangre. Se intentó levantar y enseguida sintió un impacto brutal en la cabeza.
“Basta ya”, ordenó Fidela. Y sus hermanas, Santiaga y Florencia, aunque pararon, dieron antes un par de golpes son los sarmientos que llevaban en las manos a aquel hombre tendido quieto boca abajo. Fidela se limpió la sangre de su sarmiento en la saya negra y lo tiró a continuación. “Vámonos”- dijo- “que el guacho y padre están solos”.
Ninguna de las tres habló mientras volvían caminando. No hacía falta. Simplemente Fidela lloró mientras se limpiaba las manos en la Fuente Carica. Sus hermanas después bebieron aquella agua que era la más límpida de su pueblo y que era por ello difícil de encontrar. Continuaron.
Al llegar a casa, el guacho salió a recibirlas. Apenas tenía 10 años. Sus hermanas le besaron una por una en la puerta. Dentro, junto a la lumbre, estaba padre. Con el atizador practicaba una leve esgrima con la leña. No levantó la cara para ver a sus hijas. “¿Ya estáis de vuelta?”- preguntó. “Sí, padre, ya hemos encerrado a las ovejas”- respondió Santiaga. “Déjeme que le vea la pierna, padre”- dijo Florencia. “No, ahora no”- respondió él mientras movía un poco su pierna herida.
Mientras, en el camino, el hombre se levantó. Sentía un enorme dolor. Y también algo peor. En ese instante, ya de pie, vio acercarse a un vecino en una mula. “¿Qué te ha pasado, Genaro?” le preguntó el vecino. “Nada, que este macho cabrón me ha tirado” “Deberías venderlo”- dijo el vecino mientras seguía su camino.
Por la noche, en el pueblo, mientras tomaban la fresca y padre ya estaba acostado, Fidela bebió del porrón un trago de vino áspero y no pudo evitar sentir la satisfacción del deber cumplido; el guacho era demasiado pequeño y ellas habían hecho lo que tenían que hacer; vengar a su padre.

Miguel Ángel Cerdán

TOTALITARISMO INVERTIDO

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Sheldon S Wolin, creador del concepto de “Totalitarismo Invertido”, definía el mismo como la combinación de un cuerpo legislador débil, un aparato legal que es a la vez complaciente y represivo, un sistema de partidos en que cada uno de ellos, en el poder o en la oposición, se dedica a mantener el sistema existente para favorecer a una clase dominante integrada por los ricos y poderosos. Mientras, en ese “Totalitarismo Invertido”, se deja a los ciudadanos más pobres en la indefensión y se mantiene a las clases medias oscilando entre el miedo al paro y las expectativas, y se completa el esquema con unos medios de comunicación serviles y una máquina de propaganda desarrollada por instituciones conservadoras generosamente subvencionadas. En ese “Totalitarismo Invertido” se promueve, como acertadamente señala el profesor Laborda, la despolitización envolviendo a la sociedad en una atmósfera de temor colectivo y de impotencia individual. ¿Verdad que nos suena? ¿Verdad que nos recuerda lo que ha sucedido en España, lo que sucede cada vez más?
En este sentido, tal vez convenga que tengamos presente como Robert Fisk, en un artículo de Diciembre del 2011, comparaba las revueltas árabes con las protestas de los jóvenes europeos y norteamericanos de ese año, como nuestro 15 M, y como decía que “los bancos y las agencias de evaluación se han convertido en los dictadores de occidente, y como a semejanza de los Mubaraks y Ben Alís creían ser los dueños de sus países”. Como señalaba Fisk, los partidos políticos entregaban el poder que han recibido de los votantes “a los bancos, los traficantes de derivados y las agencias de evaluación”, y “las elecciones han acabado siendo tan falsas como las que los árabes se veían obligados a repetir, década tras década, para ungir a los propietarios de la riqueza nacional”. Es duro de escuchar pero es esencialmente cierto, y nos acerca más que nos aleja de los sufridos ciudadanos de los países tras el telón de Acero en la Guerra Fría. Y es que como señala Hudson, profesor de la Universidad de Missouri, la política de austeridad no es más que la acción de una nueva era de desigualdad “a medida de una oligarquía financiera que reemplaza a los gobiernos democráticos y somete a las poblaciones a una nueva servidumbre, ésta por deudas”. Más claro, el agua.
En definitiva, estamos ante un nuevo totalitarismo. Es por ello por lo que resulta casi un sarcasmo macabro que los poderosos que gobiernan ese totalitarismo nos quieran con miedo. ¿Miedo al totalitarismo? ¿De verdad nos desprecian tanto? ¿Pueden?

Miguel Ángel Cerdán

RECUÉRDALO TÚ Y RECUÉRDASELO A OTROS

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“Recuérdalo tú y recuérdaselo a otros”. Ese tal vez sería el mejor lema para no dejarnos perder en la bruma que nos rodea, bruma perfectamente orquestada por las élites de este país con el fin de desviar nuestra atención de lo que de verdad importa y la centremos en lo vacuo y lo inútil. Por eso, centrémonos en recordar, en no olvidar.
En primer lugar, según Caritas, en la Comunidad Valenciana un tercio de los hogares ha dejado de seguir tratamientos médicos especializados por no poder permitírselo. Y dos de cada diez personas se encuentran en situación de exclusión sanitaria, bien por no poder permitirse pagar los medicamentos para la conservación de su salud, bien por no poder seguir una alimentación conveniente. Esas son las consecuencias de los hachazos sanitarios que ha perpetrado el Gobierno del PP, hachazos que han supuesto que España invierta hoy en día en Sanidad un 10 % menos de la media por habitante que la OCDE, y que han supuesto un deterioro notable, con consecuencias gravísimas, de nuestro Sistema de Salud.
En segundo término, UNICEF ha advertido que cuatro de cada diez niños de la Comunidad Valenciana, sí, cuatro de cada diez, están en riesgo extremo de pobreza y de exclusión social, un porcentaje superior en cuatro puntos a la media estatal. UNICEF señala además en su informe de la Comunidad Valenciana como los recortes han supuesto un retroceso notable en la igualdad de oportunidades de acceso al derecho a la educación y ha criticado, para mayor escarnio de la señora Català, la peor Consellera de Educación de España, el tremendo descenso en el importe y el número de becas.
¿Y qué podemos decir del drama del paro, de un drama con nombres y apellidos? Pues resulta que estamos con 750.000 hogares en nuestro país donde no entra ningún ingreso, un número de desempleados que no baja de los seis millones de personas, dos millones de las cuales tienen más de 45 años. Y el fracaso del Gobierno es evidente, es tremendo, sobre todo teniendo en cuenta que la reforma laboral sólo ha servido para facilitar el despido, para bajar salarios, y para maquillar las cifras al sustituirse el empleo a tiempo completo por el empleo a tiempo parcial y precario. Nada ejemplifica mejor este fracaso que la principal opción de encontrar empleo de los jóvenes de este país sea la emigración según se ha publicado recientemente.
Por eso, hay que recordar. Por eso, hay que evitar que los árboles interesados no nos dejen ver el bosque. Y es que la importancia de recordar, de no olvidar es algo obvio. Y temido por los políticos, muy temido. De hecho, la mayor parte de sus actuaciones van en el sentido de intentar ocultar, y todavía más cuando se acerca el periodo electoral, su acción de gobierno y de apelar a emociones primarias que anulen el raciocinio.
Y sin duda, una de las cosas que intentará ocultar el PP, dejando al margen su desastrosa gestión económica, sus hachazos a nuestro Estado de Bienestar, su política fuerte con los débiles y débil con los fuertes, es el recorte en las libertades civiles que ha protagonizado el gobierno del señor Rajoy. Así, la Ley Mordaza entronca con lo más rancio de la tradición de la Derecha española e intenta impedir, a través del miedo, que el Pueblo pueda hablar. Y temen que el Pueblo español pueda hablar porque el hartazgo por la corrupción que demuestran los españoles ha llegado a un punto máximo y de no retorno. El caso Noos, el caso Gurtel, el de los sobres, el caso Pujol, el de los Eres en Andalucía, el Pokemon o el de las Black Cards, el de Rodrigo Rato, el de Rus, por poner algunos ejemplos, dibujan un panorama de un país anegado por la corrupción, de una país que iguala e inclusa supera a la Tangentópolis italiana de principios de los noventa, de una cloaca inmunda que hay que limpiar como sea si queremos que se pueda respirar en nuestro país.
Entroncando con lo anterior sin duda también debemos recordar el escandaloso fraude fiscal que padecemos, un fraude fiscal que los voceros de sus amos intentan desviar hacía el españolito de a pie pero que posee la tozudez de los datos de señalar que es protagonizado en un 72 % por las grandes empresas y grandes patrimonios. Así, debemos recordarnos y recordar que 9 de cada 10 empresas del IBEX 35 operan en paraísos fiscales y practican la elusión fiscal y que si el fraude se redujera hasta alcanzar límites medios europeos el Estado recaudaría 40.000 millones de euros más al año.
Podríamos señalar muchas más cosas, pero tal vez lo más sangrante es que mientras se ejecutan a diario desahucios, mientras se recorta a dependientes, el Estado ha empleado decenas de miles de millones de euros en rescatar a entidades bancarias. Entidades bancarias que fueron llevadas a sabiendas en muchos casos a la ruina por sus directivos. Y que nadie ha pagado por ello. Cosas de la impunidad, de la impunidad de los poderosos. Porque no nos engañemos; siguen y se siguen sintiendo impunes. Aunque ahora tal vez un poco menos. De ahí su histerismo y su empeño en lanzar cortinas de humo. De ahí la importancia de recordar.

Miguel Ángel Cerdán

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RESISTIR A LOS VIOLENTOS ( Y CORRUPTOS )

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España es, tras Letonia, el país europeo con más desigualdades sociales y económicas. Así, según un reciente estudio de Intermón Oxfam, los veinte españoles más ricos acumulan una fortuna superior a la que poseen los nueve millones y medio de españoles con menores ingresos. 20 personas pues tienen más dinero que el 20 % de los ciudadanos de nuestro país con una menor fortuna.
Al mismo tiempo, y tal como ha señalado el profesor de Sociología José Saturnino Martínez, en ningún otro país de la OCDE el 10 % de la población más pobre se ha empobrecido tanto como España en los últimos años. De hecho, España es el país europeo donde en mayor porcentaje ha aumentado la desigualdad, según la evolución de nuestro índice de Gini en comparación con el resto, entre el año 2008 y la actualidad.
Con todo ello, no es extraño que el director de Intermón Oxfam haya señalado que en España “las decisiones políticas están secuestradas por las élites y los poderes económicos”, y que “las grandes empresas no pagan impuestos, sólo las pagan las pymes y los particulares”. Es por ello por lo que la destrucción brutal de nuestro Estado de Bienestar es el eje principal de la acción de gobierno de las élites extractivas, políticas y económicas, que dirigen nuestro país. En definitiva, lo que está ocurriendo en nuestro país es el desarrollo de una violencia estructural, una violencia ejercida por las élites extractivas españolas, y que a pesar de ser silenciosa es con frecuencia letal. ¿O es que acaso alguien puede afirmar que los hachazos propiciados a nuestro sistema sanitario, que el copago farmacéutico, etc no han tenido efectos sobre la salud de los españoles, efectos sobre su esperanza de vida? De hecho, según la memoria del Consejo Económico y Social, la esperanza de vida de los españoles ha disminuido por primera vez en nuestra Historia. Los datos, la realidad, son siempre tozudos. Unamos a esta situación la corrupción y podredumbre de la vida pública, y tendremos el retrato prácticamente completo.
Otros ejemplos además de violencia estructural es el aumento de las enfermedades mentales como consecuencia del aumento del paro y del temor a quedarse sin empleo, la reducción de becas y la quiebra de la igualdad de oportunidades, o los recortes a la dependencia. Y así podríamos seguir “ad nauseam”. La cuestión es; ¿podremos resistir y derrotar los españoles esta violencia estructural que ejercen nuestras élites? Estoy convencido de que no sólo podemos; es que debemos. Por nuestros padres. Y sobre todo por nuestros hijos.

Miguel Ángel Cerdán

LOS ORÍGENES DEL MAL

A la hora de comprender la tremenda crisis que afecta al mundo occidental, a la hora de intentar entender en qué situación nos encontramos es inevitable echar la vista atrás y enfrentarse a la revolución conservadora que tuvo lugar en Estados Unidos y buena parte de Europa en las últimas dos décadas del siglo XX. Reagan y Tatcher fueron sus mascarones de proa. Y supuso no sólo el final del New Deal; supuso el principio del fin de la clase media.
Las cifras, que son tozudas, describen a la perfección lo que aconteció aquellos años. Centrándonos en Estados Unidos, si en 1980 el 1 por ciento de los norteamericanos más ricos recibía el 9 por ciento de los ingresos totales, en el año 2007 ese 1 por ciento recibía el 23,5 por ciento del total de los ingresos. Todo ello fue consecuencia de una reforma fiscal diseñada para beneficiar a las grandes fortunas y a las grandes corporaciones, algo que Clinton y el Partido Demócrata permitieron y que explica, junto con su exportación de la “Tercera Vía”, la crisis de identidad y yo diría que hasta psicológica de la socialdemocracia europea. Fruto de esta revolución fiscal neoliberal, si en 1955 los cuatrocientos mayores contribuyentes de los Estados Unidos pagaban en impuestos un 51,2 % de sus ingresos; en 2010 ya sólo pagaban el 18,1 por ciento de lo que ganaban. Como consecuencia de esto, los beneficios de las grandes empresas alcanzaron máximos históricos. Sin embargo, en el otro lado de la cuestión, y tal como afirmaba en 2007 una publicación poco sospechosa de simpatías izquierdistas como es The Economist, “si en los últimos años los beneficios empresariales han crecido en los Estados Unidos un 60 %, los ingresos salariales un 10 %”. De resultas de eso, según cálculos de Stiglitz la media de los ingresos de los hogares norteamericanos había caído entre el año 2000 y el 2008 un cuatro por ciento. En resumidas cuentas, los beneficios de las grandes corporaciones aumentaron espectacularmente mientras se les disminuían los impuestos; asimismo las rentas del trabajo se redujeron y por lo tanto la clase media vio cómo disminuían sus ingresos a la vez que se desmoronaban los servicios públicos, como consecuencia de los menores ingresos del Estado.
Pero, se dirá; ¿no aumentó la riqueza de la clase media en las últimas décadas del siglo XX? No, lo que aumentó fue esa sensación. La clase media lo que hizo fue endeudarse hasta las cejas. Y esto sí que fue una novedad.
De hecho, la clase media, que vio como en las últimas décadas del siglo XX sus ingresos se contraían, para compensar esta pérdida de ingresos, pérdida de ingresos que se hizo en beneficio de las clases más pudientes, se endeudo masivamente. También se endeudó la clase trabajadora. Y se endeudaron sobre todo con las viviendas.
De resultas de esta situación, el crecimiento desde el advenimiento de Reagan y los Chicago Boys fue ficticio en el caso de la clase media, basado en el crédito y en el dinero de plástico. Ello continuó en el siglo XXI, y en un estudio firmado entre otros por premios Nobel como Arrow, Stiglitz o Solow se afirmaba que entre 2000 y 2007 “prácticamente todo el crecimiento económico de la nación fue a parar a un reducido número de norteamericanos ricos”. No es extraño pues que en 2010, ya en plena crisis, nada más y nada menos que 50,7 millones de estadounidenses no tuvieran seguro sanitario.
Las consecuencias de esta realidad es que cuando la crisis estalló puso al rey desnudo; la clase media descubrió que no tenía nada y se arruinó en buena medida. Y los trabajadores no pudieron hacer frente al desmantelamiento del Estado de Bienestar. Y no lo pudieron hacer porque, tal y como reconoce Fontana, en “Estados Unidos desapareció la protesta pública”, algo que por otra parte estamos viendo que también sucede en nuestro país en estos momentos. Esta desaparición de la protesta pública es algo, como reconocen los estudiosos, desconcertante, y que deberá ser estudiado en profundidad. Aunque tal vez ayude a explicarla las “políticas de la tercera vía” de Clinton, Blair o Zapatero, el decir que “bajar impuestos es de izquierdas”, y el renunciar por consiguiente a la ortodoxia keynesiana típica de la socialdemocracia. Esta renuncia hizo que quedase validado un discurso neoliberal repetido machaconamente por medios que dependen de anunciantes y que de repente se encontró sin rival.
Esta es la realidad de los orígenes del mal que aqueja a nuestra sociedad. Y ahora la respuesta tendrá que optar o por seguir con una apatía paralizante o por plantar cara. Porque como dijo Buffet, los ricos, es decir el 1 %, están ganando por la incomparecencia del resto. Y el resto somos nosotros, es decir el 99 %. Y en ese 99 % seguro que usted también se encuentra.
Miguel Ángel Cerdán

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CAMINO DE SERVIDUMBRE

“Camino de Servidumbre” es la obra clásica de Hayek que ha servido de guía a la Derecha europea y norteamericana, a la derecha liberal y a los neoliberales. En teoría también es el fetiche de la lideresa condesa y de sus alegres muchachos. Sin embargo, nada hay más alejado de Hayek y de su defensa del liberalismo que la Derecha española, que el PP de Rajoy y de Aguirre. Y es que la Derecha española tradicionalmente y también en la actualidad sólo ha sido y es liberal con el dinero de los demás. En lo económico, se caracterizan por seguir la estela y actuar como escudo de lo que Galeano definió como una Burguesía comisionista, amiga de los sobres y de los chanchullos y ajena a todo lo signifique libre competencia de verdad o igualdad de oportunidades. Y en lo social, se definen por su carácter profundamente elitista y reaccionario, por considerar que el país es su cortijo y los españoles personas que lo único que tenemos derecho es a obedecer y a doblar la cerviz. Esa es la Derecha española.
Así, últimamente hemos visto como el PP ha aprobado una nueva Ley de Seguridad Ciudadana profundamente reaccionaria, que criminaliza la protesta social, que restringe enormemente las libertades básicas de los españoles y que causa rubor y vergüenza en aquellos que pensamos que España no debe ser un país bananero a merced de sus amos. Al mismo tiempo, con su típico descaro y desfachatez, el señor Rajoy quiere al parecer otra vez cambiar la Ley electoral para que en cada municipio gobierne la lista más votada.  radio-y-dictadura1[1] Podríamos hablar además de sus Tasas Judiciales abusivas y destinadas a construir una justicia elitista, y de muchas otras cosas. Y todas ellas se resumen en una única frase: el PP quiere que los españoles sigamos el camino de nuestra propia servidumbre. ¿Lo permitiremos?
Miguel Ángel Cerdán